Santo Domingo, RD.– El economista Haivanjoe Ng Cortiñas consideró que las recientes advertencias del gobernador del Banco Central sobre la necesidad de actuar con prudencia frente al incremento del precio del petróleo y la inflación internacional contrastan con la postura más optimista del Ministerio de Hacienda.
Mientras las autoridades fiscales sostienen que el país cuenta con la solvencia y liquidez necesarias para enfrentar el actual choque energético, Ng Cortiñas plantea que ambas visiones deben analizarse con mayor profundidad. A su juicio, aunque la economía dominicana muestra capacidad de respuesta en el corto plazo, enfrenta importantes restricciones fiscales que no deben minimizarse.
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El especialista explicó que el alza del petróleo responde a tensiones geopolíticas reales en el Golfo Pérsico, lo que representa un riesgo concreto para el suministro global. En ese escenario, advirtió que economías dependientes de la importación de energía, como la dominicana, quedan expuestas a una vulnerabilidad estructural.
Según indicó, el impacto del encarecimiento del crudo no es aislado, ya que se transmite a través de diversos canales, incluyendo el aumento de la factura petrolera, presiones sobre el tipo de cambio, incremento del déficit fiscal y mayores niveles de inflación. Esta última, precisó, no solo responde al alza directa de los combustibles, sino también a efectos indirectos como ajustes de precios y expectativas inflacionarias.
Ng Cortiñas señaló que el reciente incremento parcial en los precios de los combustibles, junto al aumento del subsidio estatal, que supera los RD$1,100 millones semanales, evidencia que el Gobierno ha comenzado a trasladar parte del impacto a los consumidores, al tiempo que intenta contenerlo desde el punto de vista fiscal.
No obstante, advirtió que el margen de maniobra es limitado. Recordó que el Presupuesto General del Estado para 2026 estimó el precio del petróleo en US$48.9 por barril, muy por debajo de los niveles actuales, lo que reduce la capacidad de respuesta ante un escenario que calificó como previsible.
A esto se suma, explicó, un déficit fiscal proyectado de 3.2 % del PIB, una estructura de gasto rígida y una elevada carga de intereses, factores que presionan las finanzas públicas. En ese contexto, mantener subsidios elevados durante un período prolongado podría agravar aún más la situación fiscal.
El economista estimó que, si el subsidio se mantiene en torno a RD$700 millones semanales, los recursos disponibles permitirían cubrir unas 15 semanas adicionales. En un escenario más exigente, cercano a RD$1,000 millones por semana, ese período se reduciría a aproximadamente 11 semanas, lo que confirma que esta política solo es sostenible en el corto plazo.
En términos macroeconómicos, proyectó que el crecimiento económico podría moderarse de 4.5 % a cerca de 4.0 %, mientras que la inflación podría superar el rango meta del Banco Central y ubicarse por encima del 5 %.
Sin embargo, enfatizó que el mayor riesgo es de carácter social. Indicó que la inflación de alimentos ya alcanza un 7.15 % interanual, afectando directamente a los hogares, especialmente en un contexto donde el 54.1 % del empleo es informal, lo que limita la capacidad de los ingresos para ajustarse al aumento del costo de vida.
Agregó que más de 5 millones de trabajadores no generan ingresos suficientes para cubrir la canasta básica de los quintiles más pobres, y cerca de 8 millones no logran cubrir la canasta promedio nacional.
Asimismo, destacó una reciente reducción de la liquidez en manos del público, que pasó de RD$272 mil millones en febrero a RD$262 mil millones en marzo de 2026, reflejando una caída de 3.6 % en apenas un mes.
Para Ng Cortiñas, el problema no radica únicamente en la capacidad del Estado para absorber el impacto, sino en la resistencia de la población ante el encarecimiento del costo de vida.
En ese sentido, consideró que el llamado a la prudencia del Banco Central es coherente con los riesgos actuales, pero advirtió que el discurso de plena preparación desde el ámbito fiscal deja de lado los costos que enfrentan los hogares.
“El verdadero debate no es si existen reservas o liquidez, sino cuánto costo económico y social está dispuesto a asumir el país y qué medidas se están implementando para mitigar esos efectos”, señaló.
Finalmente, subrayó que el uso de recursos en subsidios energéticos implica sacrificar inversión en áreas de desarrollo, lo que plantea un dilema estructural: aunque el país puede resistir el choque en el corto plazo, hacerlo podría limitar su crecimiento en el mediano plazo.
“El contexto actual exige una visión más realista. La prudencia debe ser tanto monetaria como fiscal, acompañada de una estrategia clara para enfrentar un entorno internacional adverso que ya impacta la economía y el bolsillo de los dominicanos”, concluyó.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en deultimominuto.net por Redacción De Último Minuto.


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